Precalienta el horno a 200 °C. Corta la cebolla amarilla en rodajas finas. Corta la berenjena, el calabacín, la calabaza amarilla y los tomates en rodajas de unos 3 mm de grosor. Si alguna pieza tiene un diámetro muy grande, córtala en medias lunas.
Vierte la salsa marinara en el fondo de una fuente para horno grande. Esparce las rodajas de cebolla por encima.
Empieza a colocar las rodajas de berenjena, calabacín, calabaza y tomate en la fuente, puestas de canto y alternándolas hasta terminar todas las piezas. Rocía las verduras con el aceite de oliva y, después, espolvorea la albahaca, el orégano, la sal y la pimienta por encima.
Mete la fuente en el horno y asa las verduras durante 40 minutos. Pasado ese tiempo, saca la fuente del horno y espolvorea la mozzarella rallada por encima. Vuelve a meter la fuente al horno durante cinco minutos, o hasta que el queso esté fundido y cremoso.
Tras el asado, espolvorea el perejil picado por encima y sirve.